Qué mal lo pasa el amor, cuando en su abandono, el amante repasa el informe dramático de la relación, y lo designa con los adjetivos más amargos, con esa maledicencia fabricada por la pena.
Qué mal! Amor dolorido.
Enamorarse, o dicho de otra manera, empezar a hacerlo, es el único apartado del ser humano, donde no se encuentra ninguna problemática.
Ni una sola, se basta el individuo, para concebir el sentimiento.
Y comienza la faena de querer que el otro se entere de ese sentir, que tan suyo es también; su obvia razón.
¿Entonces?
¿Porqué la queja después ante el desengaño?
¿Porqué el rencor hacia el amor?
No puedes esperar nada de un afecto, que en sus inicios carece de trabajo, no contiene ni te pide nada pues con nada llega.
Es lógico que después, tan falto de problemas al principio, el amor de naturaleza hueca, te deje vacío.
Pero siga siendo, amor.